La pregunta detrás de lo que muestro
- Subjetivar. Psi
- hace 6 días
- 3 Min. de lectura
La pregunta detrás de lo que muestro
Muchas veces hacemos. Vamos de un lado al otro, cumplimos actividades, seguimos lo que se espera de nosotros. Nos adaptamos a un trabajo, a una idea, a un vínculo, a lo que el otro quiere… o a lo que creemos que quiere.
Pero… ¿qué pasa con lo que nosotros queremos?
Para pertenecer —para no sentirnos solos, para no encontrarnos con esa sensación incómoda de soledad— muchas veces dejamos de preguntarnos qué queremos y empezamos a preguntarnos otra cosa: ¿qué quiere el otro?, ¿qué espera de mí?, ¿qué se espera de mí?
Y en función de eso nos ponemos en marcha.
Trabajamos, nos esforzamos, emprendemos acciones para ganarnos su confianza, su amor, su reconocimiento. Para conquistar a alguien, para ser parte de un grupo, para tener un lugar en el otro, una referencia.
Entonces vamos al gimnasio para vernos “mejor”, nos vestimos de cierta manera, nos formamos, nos capacitamos, conseguimos trabajos con determinado nombre, jerarquía o prestigio —o aspiramos a llegar ahí—. Todo eso va armando una especie de carta de presentación.
Ante preguntas como “¿Quién sos?” o “¿Qué hacés de tu vida?”, rápidamente respondemos cosas como: Soy profesional. Soy futbolista. Soy egresado de tal universidad. Soy de tal partido. Soy “del grupo de…”. Soy hijo de…, nieto de…, sobrino de…
Una manera de nombrarnos. Un lugar desde donde responder y presentarnos ante los demás.
Y así, poco a poco, nos transformamos en aquello que mostramos para tener un lugar en el otro. Para tener un lugar.
Hasta que resulta que ese trabajo al que tanto apunté me deja exhausto, no me satisface como esperaba, me ocupa demasiado tiempo. Que cuando digo “soy el hijo de…”, si me detengo a pensar, ese vínculo quizá no es tan cercano, o hay cosas de esa persona que no tolero o no me representan. Que siendo profesional, a veces no me siento tan seguro en lo que hago; quisiera trabajar menos o hacer otra cosa… pero ya estoy ahí, y “me sirve”. Que con esa persona con la que tanto quise estar, me aburro, me canso, prefiero salir con amigos, deseo otra cosa, incluso engaño.
Recién entonces aparece la pregunta, incómoda:
¿Quién soy? ¿Qué deseo? ¿Qué me gusta? ¿Qué siento realmente?Son preguntas que aparecen cada vez que algo no era lo que esperaba: ese trabajo, esa relación, ese título.Lo que siento no siempre coincide con ‘lo que soy’… o más bien, con lo que digo que soy. Y cuando esa distancia se vuelve grande, aparece el conflicto.
Sucede que, muchas veces esas preguntas quedan relegadas. Respondidas desde aquello que construí para mostrar, mostrarles y mostrarme, pero no desde lo propio, no desde lo que siento y deseo..
Y cuando aparece el conflicto o la diferencia, pasado el momento, vuelven a cerrarse.
¿Y si, en lugar de cerrarlas, las sostenemos?
¿Y si empezamos por ahí?¿Si las tomamos como referencias -otras- propias?
¿Sii pensáramos quiénes somos a partir de lo que nos pasa, y no solo de lo que mostramos? ¿Si tomáramos decisiones que impliquen despegarnos un poco de lo que creemos o escuchamos que quieren los otros, de lo que se esperaba —o pensamos que se esperaba— de nosotros, de lo que nuestros padres, nuestras familias o nuestro entorno imaginaron?
¿Y si nos animamos a volver a nombrarnos… como quienes realmente somos y queremos ser?
Eso también es un trabajo. ¡Y Flor de trabajo es ser sin referencias! (Nunca se podría ser sin referencias. Pero, al menos no ser solo aquéllas).
Implica repensar identificaciones, duelar ideas que nos orientaron durante años, revisar ideas, flexibilizar aquello que pensábamos y vivíamos como fijo; lo que creíamos que éramos o que eran las cosas.
Entonces la pregunta cambia de orientación:
De un “¿quién soy?” respondido desde “¿qué quiere el otro?, ¿qué espera de mí?, ¿qué se espera de mí?”,
hacia un “¿quién soy, sin aquello que pensaba que era?”…
En definitiva, de algo podremos ocuparnos y de algo no. Y no es lo mismo qué pregunta elijo responder, cómo la formulo, ni desde dónde la (o me) respondo.
Ahí es cuando empieza el verdadero (propio) trabajo._________________________________________________________________________
Tal como el psicoanálisis ha creado todo su bagaje teórico a partir de lo que se escucha con los analizantes, es decir, que del conjunto de observables de la práctica generó su teoría, estas reflexiones son algunas de las que surgen a partir de los malestares e interrogantes provenientes de mi práctica psicoanalítica con quienes consultan. Se las comparto.
Lic. Adrián Agasi.~




Comentarios